11 de mayo de 2017

Hoteles sostenibles



Lo primero que debemos hacer es buscar la definición de hotel sostenible. La definición que da ISTur® (Instituto de la Sostenibilidad Turística) en septiembre de 2011 es:

“Alojamientos que, independientemente de su clasificación, categoría, ubicación y/o tipo de operación, tienen como base de su diseño y gestión los principios económico-estratégicos, medioambientales, sociales y culturales. Sus objetivos están determinados por la satisfacción de las necesidades de los distintos Agentes de Interés o Stakeholders, respetando el entorno y su biodiversidad, en un marco de ética permanente y contribuyendo al desarrollo humano sostenible, buscando mejorar el capital social y la calidad de vida de toda la comunidad presente y futura.
Se definirán también como Hoteles Sostenibles, aquellos alojamientos que, aun no habiendo sido diseñados en sus inicios como tales, están tomando medidas adecuadas para cumplir los requisitos propios de la sostenibilidad”.
Una vez que tenemos la definición hay que trasladar el concepto a pie de calle: hotel sostenible es aquel que es respetuoso con su entorno natural y social.

Según reveló el pasado estudio realizado por el Global Sustainable Tourism Council y el Instituto Tecnológico Hotelero (ITH), el 90% de los viajeros elige un hotel sostenible y el 34% está dispuesto a pagar por alojarse en establecimientos con tales criterios.
Hay un interés creciente por la conservación ambiental y por determinar el impacto del turismo en un destino concreto. Con la ayuda de los hoteleros, los turistas pueden vivir experiencias increíbles durante sus vacaciones apreciando los espacios naturales y las culturas, a la vez que conservan y minimizan su efecto sobre el entorno.

Como ejemplo de sostenibilidad el  Thala Beach Lodge, en Port Douglas, Australia ha recibido la acreditación más alta posible en ecoturismo: la certificación ECO en Advanced Ecotourism. Situado en un cabo privado entre Cairns y Port Douglas, el resort participa activamente en un proceso de recuperación medioambiental. En una propiedad de 58 hectáreas, el Thala invita a los ancianos de la comunidad Kuku Yalanji para que expliquen a los huéspedes las peculiaridades de su cultura; desde plantas medicinales hasta cómo escarbar el suelo para buscar comida en el monte.




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